La vieja leyenda de los niños sin gravedad
Había una vez una antigua leyenda de los niños sin gravedad. Se decía que cuando se hacía una plegaria a la Luna Lluvia, los niños se elevaban por encima del suelo, flotaban por sobre el cielo y se dirigían hacia el Reino de las Estrellas. Esta leyenda era conocida por todos, pero nadie había visto a los niños flotando alguna vez.
Un día, había un pequeño pueblo de montaña y uno de sus habitantes, un niño llamado Zéfiro, se encontraba bajo la punzante lluvia. Los demás niños se fueron a casa a ponerse secos, pero Zéfiro se quedó a la intemperie, rezando a la Luna Lluvia para que le concediera su deseo de volar.
Se dice que a la media noche, los niños de todas las edades se elevaron del suelo como si estuvieran siendo arrastrados por una invisible fuerza. Fueron llevados por una luz dorada, más allá de donde alcanzaba la vista de los aldeanos. Las últimas palabras de Zéfiro fueron: "Seré libre para volar".
Cuando los niños desaparecieron en el Reino de las Estrellas, el pueblo quedó en un profundo silencio, con temor y alegría a la vez. En memoria de los niños, los aldeanos crearon la Ley de los Niños sin Gravedad, una ley que ha perdurado hasta nuestros días.
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