Elyse y Zephyrie
En una fría mañana de primavera, una mujer llamada Elyse comenzó su rutina diaria. Se preparó un tazón de cereal y se sentó frente al televisor para ver las noticias. Cuando cortaron a comerciales, Elyse notó un pequeño destello de luz y comenzó a prestar atención. Al mirar mejor el televisor, se dio cuenta de que una pequeña estela de polvo brillante se extendía hacia afuera desde el centro de la pantalla. No pudo resistirse a tocarla y, al instante, una figura fantástica se desvaneció desde el televisor y flotó hasta que se posó justo delante de ella.
La figura fue tomando forma y formas humanoides como Elyse nunca había visto. Llamó a la figura Zephyrie y lentamente, Zephyrie comenzó a hablar.
Zephyrie le dijo que había viajado desde un mundo muy lejano por una buena razón. Había llegado para llevar a Elyse junto con ella a un lugar de magia, alegría y hermosura. Elyse siempre había creído en el poder de la imaginación, por lo que aceptó la invitación con los brazos abiertos.
Las dos se elevaron a través de las telas de la realidad y surcaron los cielos en la dirección indicada por Zephyrie. Tras entrar en lo que parecía una nebulosa de luz, Elyse descubrió un mundo de color y música que jamás había soñado con ver. Zephyrie se acercó a ella y le dijo que este era el lugar que ella llamaba su hogar. Inexplicablemente, Elyse también sintió que de alguna manera, este lugar era suyo.
Durante los siguientes meses, Elyse y Zephyrie exploraron los distintos reinos que habitaban aquel mundo mágico. Aprendieron a volar como los pájaros, a nadar como los delfines y a cantar como los ángeles. Descubrieron nuevas formas de ver el mundo y se maravillaron ante los poderes que poseían, incluyendo el poder de crear sus propias realidades.
Con el tiempo, Elyse y Zephyrie se convirtieron en más que amigas, como hermanas, y se pusieron a producir milagros y a explorar todas las maravillas que el universo tenía para ofrecer. El tiempo fue pasando y, pronto, fue hora de que Elyse volviera a su vida cotidiana.
Antes de despedirse, Zephyrie le entregó un regalo. Era una diminuta gema con una inscripción en su interior que decía: "Tú eres el arquitecto de tu destino y el creador de tu propia magia." Elyse sonrió al leerlo y se sintió bendecida por tener ese precioso recordatorio para ayudarla a seguir adelante.
Ahora que ha pasado el tiempo, ese momento se ha convertido en una de las vivencias más especiales de la vida de Elyse. A menudo reflexiona sobre ese maravilloso mundo mágico e intenta trasladar su poder a su propia realidad para añadir un pequeño brillo a cada día.
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