Con las alas abiertas
La tuve y tomo con confianza, pudiendo sentir la adrenalina correr por mis venas. Quería mas, mucho mas; recorrer el mundo, ver distintas culturas, probar comidas exóticas, descubrir lo que hay detrás de lo que los ojos no alcanzan a ver.
Me desperté de mi ensueño con una sonrisa inmensa, estaba listo para seguir el camino, con energía renovada y muchas ganas de conocer, sin destino aun, pero regido por la misma luna que me inspire a seguir.
Tome resolución y aventuré, por tierras extranjeras, siendo libre con la tranquilidad de que lo peor estaba atrás, navegábamos juntos, sin pensar en problemas ni necesidades, sino en la novedad y el encanto de los nuevos lugares. Fuimos unidos por los mismos intereses, mi buen compañero me alentaba, me emocionaba y me animaba.
Crecemos día a día, descubriendo la bella naturaleza, aprendiendo de historias de anónimos, de momentos que vivió el pasado. Nuestros sueños se habían vuelto realidad: encontramos aventura y libertad en cada paso. Los miedos pasaron a un segundo plano y renacimos, gracias a la iluminación de la luna que seguimos.
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